El desencadenante fue Túnez. Allí los ciudadanos se echaron a la calle para exigir un Gobierno democrático y libertad. Consiguieron la huida de su presidente, Ben Alí, y la formación de un nuevo Gobierno. Después le ha seguido Egipto, todos los días tienen lugar manifestaciones para intentar derrocar a su líder Hosni Mubarak del poder y convocar elecciones libres. La pólvora de los levantamientos se ha extendido y en Yemen se están dando ya las primeras reivindicaciones. Jordania por su parte ha decidido adelantarse a los acontecimientos y convocar elecciones para frenar las posibles reclamaciones.
Lo que ya llaman la “ola de cambio del mundo árabe” se ha convertido en noticia protagonista durante estos últimos días. Miles de ciudadanos de estos países árabes se echan a la calle, arriesgando sus vidas, para luchar por sus derechos. Democracia y libertad es la mecha de estas manifestaciones. Desean unas elecciones libres dónde votar a alguien competente para dirigir sus países.
Estos países, en general, sufren un atraso cultural respecto a los países occidentales por culpa de sus Gobiernos corruptos. Pero también hay que decir que gracias a las nuevas tecnologías han conseguido expandirse y convocar a un mayor número de gente. En Egipto, por ejemplo, la gente ha sido congregada a las manifestaciones a través de redes sociales como Facebook y Twitter que los jóvenes se encargaban de difundir. Estamos siendo testigos de lo que podría llamarse “el mayo del 68 árabe”.
Bianca Ágreda
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